El androcentrismo es un enfoque sociocultural que coloca a los hombres y a las experiencias masculinas como medida universal de lo humano, situando sus perspectivas como norma y referencia central. Este sesgo implica que lo masculino se considera lo neutral, objetivo o más importante, mientras que las vivencias de mujeres, personas trans, no binarias y otras identidades quedan invisibilizadas, subordinadas o tratadas como “lo otro”.
En ciencias sociales y estudios de género, el androcentrismo se analiza como un mecanismo que reproduce desigualdades estructurales, influye en la producción del conocimiento, el diseño de políticas públicas, la medicina, los medios, la historia y la cultura.